"La persona que escribió estas notas murió... Al pisar nuevamente tierra de mi 'yo interior'... Él que las redacta y las pule 'yo', no soy yo, al menos yo, no soy el mismo que era antes..."
15/12/15
La historia como aficionado de éste equipo nos hace recordar que nada es fácil. Que mientras el juego no acaba, todo puede suceder.
Hoy somos campeones, y a diferencia del titulo anterior, éste tiene un sabor distinto (Tengo 28, por lo que los dos primeros títulos no me tocaron). Como dije después de la derrota en la final de la Copa Libertadores y durante la 'liguilla'. La institución no se cansa de decepcionar al aficionado, cuando creíste que habías sufrido lo suficiente y que ya no pasaría, el equipo rompe esquemas y vuelven a cavar más hondo. No por gusto o dicha, pero como suelen decir, la historia pesa y en el caso de nuestro equipo es una muy dolorosa.
Se arrasó en todos los juegos incluyendo la final de ida. Se pensó que todo se tenía resuelto por el accionar del equipo, pero eso no fue suficiente, se tuvo un pésimo rendimiento en la final de vuelta y los fantasmas de nuestra historia, nuevamente se hacían presentes en cada uno de nosotros. El de enfrente te hizo lo que nunca en la historia había ocurrido. Hubo una mezcla de sentimientos, alegría y seguridad. Después, nerviosismo, tristeza y decepción. Para terminar con la angustia de los penales. Al final, vino el éxtasis cuando el lateral metió el penal de la victoria. De tantas cosas que se pensaron y sintieron durante el partido, salio por instinto un rugido. Rugido que sacó todos esos sentimientos para darle paso a la felicidad y al gozo.
Sin ilusión no puede haber decepción. Somos campeones, y la historia de nuestro equipo puede aun cambiar.
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